2 minutos. Cambia el día.
Agua fría, cronómetro, tu respiración. Nada más. Después de la cámara hiperbárica, o por sí sola. En el mismo centro que la cámara, sin salir a otro sitio.
La bañera de hielo del centro.
Una bañera con agua a temperatura baja controlada, dentro del mismo espacio de la cámara. Te metes 2-3 minutos, tú eliges cómo respirar durante ese tiempo, y sales. Alguien del equipo te acompaña la primera vez si es tu primera experiencia con frío.
Es una experiencia intensa por sí sola. Y encaja bien justo después de la cámara — no como parte de un protocolo médico, sino como forma de cerrar la sesión con presencia total.
Aquí, en Marbella.
La bañera vive en el mismo centro que la cámara. Un espacio pensado para el descanso y la concentración — nada de tránsito, nada de prisas.
¿Vienes a probarlo?
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